Nueva normativa REP para chatarra electrónica: del reciclaje voluntario al cumplimiento trazable
Por Cristian Bustos, Fundador de Better Consultores y Beeok
La gestión de residuos eléctricos y electrónicos está entrando en una nueva fase regulatoria en Chile. Con el avance del decreto que establece metas de recolección y valorización para pilas y aparatos eléctricos y electrónicos, el país da un nuevo paso en la implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, conocida como Ley REP.
Esta normativa, vigente desde el 2 de octubre de 2023 busca hacerse cargo de una corriente de residuos cada vez más relevante: computadores, tablets, celulares, electrodomésticos, refrigeradores, equipos de climatización, pilas, luminarias, herramientas eléctricas, equipos industriales y paneles fotovoltaicos, entre otros productos que, al final de su vida útil, requieren una gestión ambientalmente adecuada.
La nueva regulación marca un punto de inflexión. La gestión de la chatarra electrónica dejará de depender principalmente de iniciativas voluntarias y pasará a formar parte de un sistema con metas, obligaciones, trazabilidad y responsabilidades claramente definidas.
Esto impactará especialmente a productores, importadores, comercializadores, empresas de retail, consumidores industriales, gestores de residuos y organizaciones que utilizan grandes volúmenes de equipos eléctricos, electrónicos o fotovoltaicos.
En la práctica, las empresas deberán prepararse para identificar si están afectas a la normativa, clasificar correctamente sus productos, levantar información sobre lo que introducen al mercado, coordinarse con sistemas de gestión, trabajar con gestores autorizados y mantener evidencia documental que permita acreditar el cumplimiento ante la autoridad.
Uno de los principales desafíos de esta nueva etapa será contar con información confiable. No bastará con gestionar residuos o declarar que fueron reciclados. Las organizaciones deberán poder demostrar cómo, cuándo, dónde, por quién y bajo qué condiciones fueron recolectados, transportados, tratados o valorizados.
La trazabilidad se transformará en un elemento central del cumplimiento ambiental. Las empresas que ordenen tempranamente sus datos, procesos, contratos y respaldos estarán mejor preparadas para responder a las nuevas exigencias, reducir riesgos y evitar brechas de cumplimiento.
La implementación de esta normativa exigirá fortalecer capacidades en distintas dimensiones: logística inversa, puntos de recepción, almacenamiento, transporte, pretratamiento, valorización, reportería y coordinación con múltiples actores.
También requerirá una mirada estratégica. Las empresas deberán evaluar costos, responsabilidades, proveedores, sistemas de gestión y mecanismos internos de control. En este contexto, anticiparse será fundamental para evitar decisiones improvisadas, sobrecostos o incumplimientos futuros.
Aunque la normativa implica nuevas obligaciones, también abre una oportunidad para que las organizaciones avancen hacia modelos más circulares, eficientes y sostenibles.
La correcta gestión de residuos eléctricos y electrónicos permite reducir impactos ambientales, recuperar materiales, prevenir riesgos asociados a sustancias peligrosas, mejorar la relación con clientes y comunidades, y fortalecer la reputación corporativa.
Las empresas que se preparen desde ahora podrán transformar una exigencia regulatoria en una ventaja competitiva.
En Better/Beeok vemos esta nueva normativa como una señal clara de hacia dónde está evolucionando el cumplimiento ambiental: sistemas más exigentes, integrados y basados en evidencia.
La chatarra electrónica ya no puede ser tratada como un residuo menor. Su gestión requiere diagnóstico normativo, información confiable, planificación, trazabilidad, capacitación y seguimiento permanente.
Desde Better/Beeok acompañamos a las organizaciones a comprender sus obligaciones, anticipar brechas, implementar soluciones de cumplimiento ambiental y convertir los nuevos desafíos regulatorios en decisiones concretas, trazables y sostenibles.
Prepararse a tiempo será clave. La nueva REP para pilas y aparatos eléctricos y electrónicos no solo exige reciclar más: exige gestionar mejor.